lunes, 3 de noviembre de 2008

El Nacimiento del Estado

La germinación del Estado chileno como un organismo vivo necesitó la integración de varios elementos, ninguno exento de dificultades para la élite gestora:

1.- El territorio
2.- La Población
3.- Cuerpos Jurídicos
4.- Aparato Burocrático- Militar

Las interrogantes con las cuales debió lidiar la oligarquía chilena para levantar al Estado fueron múltiples, algunas fueron resueltas satisfactoriamente y otras aún no son respondidas. ¿Hasta dónde llegaba el territorio chileno? ¿Quiénes serían los chilenos? ¿Cuál sería el destino de los Mapuche? ¿Qué sistema político cohesionaría a los chilenos?
A pesar de la compleja situación que tuvo que pasar la élite dirigente, distinguir si Chiloé o el despoblado de Atacama eran los límites del territorio; si acaso existirían representantes mapuches en el gobierno, o bien, que ensayo político sería el definitivo para estructurar el Estado; supieron consolidar un proyecto común que defendiera sus propios intereses y levantara económicamente a este nuevo ser humano político llamado Estado.
De esta manera, sobre la unión de los agricultores, los comerciantes y los empresarios mineros (élite) se construye el Estado chileno cuya base corresponde a esta “mesa de tres patas” que pretendía articular la economía nacional a las economías desarrolladas de Europa mediante mecanismos de control social, pues a los dirigentes les importaba mayormente una economía liberal exportadora de materias primas que se adecuaba más a la realidad chilena, pues ya exportaba minerales y productos agrícolas.

Sintetizando: Tras un diagnóstico realizado por los dirigentes chilenos a finales del siglo XVIII y con un proyecto país en común que se traspasa al agregado social o grupos subalternos -personas no pertenecientes a la élite, que no tiene ni un proyecto ni acceso al poder- se da inicio a la primera etapa del Estado y de inmediato a la Nación que hizo posible la coherencia de la población mediante mecanismos represivos y de control social. Sin duda, la percepción de una sociedad de pocas luces y de poca intelectualidad arrastró en primera instancia a la formación de un Estado conservador, fuerte y autoritario.
El progreso de Chile fue producto de su estabilidad política representada por el Estado y la confianza en el modelo económico de crecimiento hacia fuera.